De Quicio

Creating unfinished texts / Publicando textos inacabados

Memoria externa en formato sonoro

 

  Blogs, redes sociales, bitácoras de pacotilla de Internet: todas ellas sirven como apoyo mnemotécnico al frustrado individuo moderno. La experiencia individual es demasiado íntima como para no compartirla, parecen decir; la privacidad pesa como una losa y la memoria es incapaz de detallar los perfiles correctos de una emoción aleatoria de en un pasado lejano.

 De entre todas las redes sociales que se van creando como cajoncitos del ser y luego se abandonan, la más precisa en su descripción emocional es last.fm. Debe de ser precisamente por su exclusión del lenguaje. Last.fm forma un archivo automático de las emociones del sujeto mediante escuchas, escuchas de pop chicloso u oscuridad folk, densas o ligeras, repetitivas o singulares. Cada escucha revela más que refleja el estado de ánimo del perfilado sin decir demasiado, sólo disponible para aquellos espabilados iniciados que saben descifrar las claves de correspondencia entre sonidos, colores y sentimientos. Así, sabrán por ejemplo que la densidad drone siempre se corresponde con un estado de repetición y presciencia.

 Si el perfilado tuviera por casualidad la idea de experimentar con sus emociones, podría, pongamos el caso, tomar series de canciones escuchadas en un momento particular. Con la voluntad de rememorar exactamente la emoción elegida, reproduciría dichas canciones; cada matiz emocional y sutileza psicológica saltaría en su justo lugar como tostadas preparadas, una tras otra, espoleadas por la candencia del aparato, automáticas y jugosas. El nostálgico disfrutaría así de la oportunidad de repetir el pasado, eso sí, limitándose a experimentarlo en las imágenes individuales, emociones solitarias que uno mismo se crea de la experiencias que comparte con otros.   

   Las memorias externas musicales comunican de una manera sutil dichas emociones solitarias al mundo, en este caso, a los receptores desperdigados dispuestos a recibir tal información. De estos receptores desperdigados, sólo los más avispados lograrán decodificar la emoción de su patrón musical. Si estuvieran dispuestos, podrían incluso compartir la emoción escuchando la misma melodía. En estos extraños casos, la memoria externa se convierte también en comunión.  

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2 comentarios el “Memoria externa en formato sonoro

  1. Edgar Ducasse
    19 de junio de 2013

    Y tú, mientras tanto, abandonas Facebook. Bonita estrategia para reactivar este blog, ¿no?

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Esta entrada fue publicada el 18 de junio de 2013 por en Uncategorized.
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