De Quicio

Creating unfinished texts / Publicando textos inacabados

La personalidad-molde

   Durante años creyeron que la personalidad se componía de sólidos; se construía de piedra desde el interior del ser y permanecía así hasta que las inclemencias del tiempo decidían que iba siendo hora de un cambio. Las experiencias actuaban entonces como un cincel eliminando impurezas y otras ángulos aristas que impiden la adaptación del individuo a su medio. La adaptación esculpe como el buen artista, eliminando lo caprichoso que pugna por salir a la luz, ahoga particularidades y deseos accesorios. 

 

    Sin embargo, la personalidad no es una construcción pétrea: como se puede demostrar por su consistencia elástica, se forma de líquidos que se estiran y comprimen según la construcción deseada. A veces, imitativa, a    veces, impuesta; la personalidad rellena el rol que corresponde para no despistar al en orden a sus parámetros correspondientes. Existen catálogos enteros de personalidades, listas interminables de características físicas que se corresponden con características anímicas en los archivos mentales de cada espectador. El espectador procesa esta lista cada vez que percibe un molde y procede a rellenarlo con las formas correspondientes a su modelo. El molde, incapaz de sustraerse a tal tendencia, cede a las exigencias del espectador y termina por adaptarse al modelo en la medida de lo posible.  El espectador pasa entonces a actor, modela la realidad misma en pos de un patrón que se adecue a su manera de ver el mundo; la realidad es el deseo del espectador medio, de aquel que reclama el dinero de su entrada porque la película no cumplía sus expectativas. 

Anuncios

3 comentarios el “La personalidad-molde

  1. María Pereda Santos
    22 de marzo de 2012

    Este texto sí que es un volumen líquido que se estira y comprime. No sé bien qué palabra expresa mejor lo que me parece, pero me gusta mucho el que al leerlo te quedes con la sensación de que el que lo escribe dice mucho más de lo que tú percibes simplemente al leerlo de primeras.

  2. Pantero Pinco
    23 de marzo de 2012

    La personalidad claro que puede cambiar, no te acuerdas de cuando tu madre te decía que no te fueras con esos macarras? Ella sabía que la disposición de las redes neurales varía según nuestros actos, grupos nuevos de procesamiento se forman (fumar canuts) y otros se disuelven (hacer la cama), y poco a poco te conviertes en un comunista, o peor, un nihilista con el sarcasmo romo, oxidado y a punto como un arma taleguera.

  3. a v is a v is a v
    24 de marzo de 2012

    Gracias, María. Me alegra tu comentario porque me ha recordado a algo que leí una vez escrito por Flannery O’Connor sobre literatura: se reconoce la buena ficción, dijo ella, por la característica de ver cosas nuevas constantemente en ella y, aún así, que algo se escape.

    Que haya un significado final (o que lo pretendamos) que se intuya y no se pueda alcanzar es una sensación agradable que he tenido ante muchas obras. Líneas de interpretación que surgen y parecen desarrollarse, a veces, paralelas, a veces, intersecantes, pero que intuimos confluyen hacia un final infinito que no podemos ver, como en una línea de fuga.

    Pantero, me gusta la imagen del sarcasmo como arma taleguera (roma, oxidada y a punto).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 13 de marzo de 2012 por en Uncategorized.
A %d blogueros les gusta esto: